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Aromaterapia

Descubriendo la Aromaterapia

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Descubriendo la Aromaterapia

¿Quién no ha empezado a salivar cuando ha olido pan recién hecho? ¿Quién no recuerda a su abuela cuando ha olido galletas recién horneadas? Las fragancias son como "la música del olfato", evocan emociones, recuerdos e incluso imágenes que asociamos a un determinado aroma.

El poder del olfato

Un olor puede transportarnos a través de la memoria hacia otros lugares y momentos e incluso a estados emocionales diferentes. Pero ¿cómo experimentamos el mundo a través de la nariz?

El olor nace cuando una sustancia volátil se encuentra con algunas de las millones de células que forman nuestro sistema olfativo en las profundidades de las fosas nasales. Estas células receptoras son neurotransmisores que están conectados a la fibra nerviosa que envía impulsos con información al bulbo olfatorio, estructura cerebral conectada al sistema límbico, donde se albergan la memoria, los impulsos e instintos (hambre, sed, pautas de sueño, conducta sexual), las emociones, la intuición y la creatividad. A través de este sistema se estimulan la glándula pituitaria y el hipotálamo, lo que origina las diferentes reacciones en el sistema nervioso central, así como las respuestas del sistema endocrino (hormonal).

¿Qué es la aromaterapia?

La aromaterapia aprovecha esta relación directa del olfato y el cerebro, donde el consciente no filtra ni censura olores, para ayudar a las personas a encontrar un equilibrio espiritual,
psíquico-emocional-físico-corporal, porque ninguna enfermedad se mantiene si existe este equilibrio.

Todo cambio produce miedos e inseguridad, dolor, falta de autoestima, indecisión, lo cual nos requiere un sobreesfuerzo energético que se puede manifestar en enfermedad. Con la aromaterapia podemos cambiar todas estas influencias negativas haciendo que tengamos una sensación de confianza, bienestar y poder personal para afrontar los cambios que se nos presentan en la vida.

Los aceites esenciales: el alma de las plantas

La aromaterapia trabaja con los aceites esenciales, con el alma de las plantas, para conseguir nuestro equilibrio, nuestros retos, nuestras metas. Por ejemplo, para aprender a poner límites el jengibre o
la pimienta negra; para poder hablar en público sin quedarnos en blanco, el ámbar cachimir o musk blanco; para concentrarnos a la hora de estudiar, el pino, el romero y la menta; para controlar nuestro
apetito el hisopo y la menta. Y por supuesto, se utilizan para sanar enfermedades.

Propiedades de los aceites esenciales

Existe una gran similitud entre las propiedades de los aceites esenciales y la sangre humana. Ambos combaten infecciones, contienen compuestos parecidos a las hormonas e inician procesos regenerativos. Los aceites esenciales son mecanismos de defensa de las plantas, poseen potentes propiedades antibacterianas, antifúngicas y antivirales. Algunos de los más potentes son el clavo, el orégano, el árbol del té y la canela. Otros funcionan como hormonas contribuyendo al equilibrio de muchos sistemas fisiológicos del cuerpo humano como la salvia sclarea que tiene un efecto estrogénico.

Otras de las muchas propiedades que tienen los aceites es la de disminuir la viscosidad o densidad sanguínea mejorando la circulación y el funcionamiento del sistema inmune como lo hacen los aceites de
clavo, ciprés y helicriso entre otros.

Un efecto increíble es la capacidad de algunos aceites para adherirse a metales pesados contenidos dentro del organismo y de transportarlos fuera del cuerpo, siendo excretados (efecto quelante) como tiene el aceite de limón y el helicriso.

Cómo penetran en nuestro cuerpo

Los aceites esenciales tienen la capacidad única para penetrar en las membranas celulares y propagarse por la sangre y los tejidos gracias a que su estructura liposoluble es muy similar a la composición de las membranas celulares. Cuando nos los aplicamos vía tópica, los aceites viajan por el organismo en cuestión de minutos. ¿Sabías que entre un 14% y un 50% de lo que nos ponemos en la piel llega a nuestro torrente sanguíneo dependiendo del tipo de poro, del tipo de piel, densidad de la grasa en la dermis, tensión arterial, temperatura ambiental, etc.?

Aunque no todas las escuelas están de acuerdo, los aceites esenciales también se pueden ingerir, eso sí, siempre que sean de buena calidad, de primera hidrogenación en frío, quimiotipados (estudio de la pureza y concentración) y siempre, siempre diluido en un aceite portador, en un zumo, en miel.

Equilibrio natural

Es importante destacar que los aceites esenciales no afectan al equilibrio natural del cuerpo, a su homeostasis. Si un componente ejerce un efecto muy fuerte, otro componente es capaz de bloquearlo o
contrarrestarlo (esto no ocurre con los químicos sintéticos que a menudo nos provocan efectos secundarios desestabilizando la homeostasis de nuestro cuerpo). Los aceites esenciales llevan al cuerpo al
equilibrio.

Conclusión

En conclusión, la aromaterapia es una herramienta maravillosa, sencilla y cercana que nos puede ayudar en nuestro día a día, ahondando en recuerdos, sensaciones y con ello pudiendo sanar eso que nos tiene bloqueados, que no nos deja avanzar. Es fascinante descubrir que, sin darnos cuenta, la aromaterapia es parte de nuestra vida, en cada paso que damos los aromas invaden nuestra vida, influyen en nosotros, nos invitan a entrar a una floristería cuando ni siquiera estaba en nuestros planes, a entrar a una pastelería a por ese bollo que huele tan bien o, sin saber por qué, atraemos o no a esa persona que
acabamos de conocer.

Os invito a aprovechar esta herramienta milenaria y a irla introduciendo en vuestras vidas, no hace falta ser un experto ni un terapeuta para poder disfrutar de sus beneficios y poco a poco veréis que se abre un nuevo mundo a vuestros pies.